Mi valor añadido como consultor de marketing

Te dediques a la consultoría de marketing o no, todos deberíamos hacernos esta pregunta por lo menos una vez al año, y por que digo una vez al año, porque todos sabemos que los negocios van pivotando y cada año se cambia un poco el rumbo, nuevos productos o servicios, nuevos mercados, etc.

Mi valor añadido es el asesoramiento independiente.

¿Y que es esto? Pues lo diré con un ejemplo, puesto que otras veces que he intentado explicar este concepto no parece fácil hacer que la gente lo entienda.

Quieres comprarte un coche. ¿Qué haces?

Vas a un concesionario, donde te van a decir que modelos tienen, que líneas de financiación, todo te lo van a pintar muy bonito y si el vendedor es bueno, hará que salgas de allí con la sensación de perder una formidable ocasión si no le compras a él el coche.

Pero imagínate, que ante una necesidad, en este caso un medio de transporte. Un experto, primero analiza tu caso específico.

No son las mismas necesidades, las de un soltero de Ourense, las de un soltero que vive en Madrid, las de una familia numerosa, las de una pareja con un dependiente a su cargo, etc, etc.

Cada familia tiene unas necesidades particulares. Y cada negocio también.

A partir de aquí un asesor independiente, puede valorar todas las posibilidades, cualquier coche de cualquier concesionario.

Y tu dirás, eso también lo puedo hacer yo, por supuesto, pero el tiempo cuesta dinero, y un experto si de verdad es experto, aportará a través de su experiencia un factor intangible, que es el know how, que hace que aumenten las posibilidades de que te lleves el medio de transporte más adecuado para ti.

Pero que pasa, si vamos un paso más allá, y resulta que dado que vives en Madrid y solo usas el coche para venir a Galicia tres o cuatro veces al año, y este asesor te demuestra con números que solo con el dinero del seguro te da para los billetes de tren que quieras coger al año. Y que con lo que te ahorras de la financiación, puedes irte de vacaciones a donde quieras una semana, a un hotel de cinco estrellas una vez por año.

Este es mi valor añadido, tener la libertad de poder asesorar lo que realmente le conviene al cliente no lo que me conviene a mi.

Hace un par de años, cada semana te llamaba alguien queriendo hacer una web de comercio online, cuando le explicabas que para que realmente una tienda online sea rentable hay que invertir bastante dinero y muchas horas de trabajo, en mogollón de tareas de todo tipo, desde generar contenido a cuestiones más técnicas como el SEO o el SEM, algunos te lo agradecían y otros se iban a la competencia, porque lo que querían oir es que se iban a forrar con todo lo que iban a vender con su tienda online.

Algunos de aquellos posibles clientes, se fueron a la competencia, y se hicieron su tienda online y la empresa que se la desarrolló ganó un dinero que yo no facturé.

Pero años después, alguno aun me dice que razón tenías, solo hace falta navegar un rato por internet y ver la cantidad de tiendas online zombis que hay.

Mi valor añadido, tiene su origen en una ética personal, soy mucho más feliz ganando menos pero haciendo lo que me gusta, y lo que me gusta es ayudar a mis clientes, no venderles un servicio que se que no es lo que realmente necesitan.

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